Desarmar la palabra para volver a lo esencial y desarmar la IA para preservar la humanidad
1.- Volver a lo esencial en un mundo digital. 2.- Una hoja de ruta con 5 herramientas. 3.- Los principios que orienta el diálogo con los otros.
1.- Volver a lo esencial en un mundo digital
En la entrega de Premios Princesa de Asturias 2025, la Princesa Leonor de España hizo un llamamiento a “volver a lo esencial”; que se traduce en la tarea de reivindicar el respeto por quien piensa diferente, a tratar bien al prójimo valorar la educación; destacando en su discurso, la importancia de la convivencia en el progreso compartido, reconociendo que es difícil la convivencia y por lo tanto es necesario aprender a convivir. (1)
Para la Princesa, la convivencia es el único camino para lograr el progreso compartido, para preservarla, es necesario cuidar y defender los valores que nos definen y nos guían". Volver a lo esencial, nos exige
"Recordar lo que significa tratar bien al prójimo, salir de la trinchera, sacudirnos el miedo, unirnos para hacer las cosas mejor, pensar en que, si no miramos al otro, no sabremos construir confianza.”.
En ese sentido nos invitó a confiar en la libertad frente al miedo, en la justicia frente a la arbitrariedad, en la democracia frente a la intolerancia, en el Estado social de derecho frente al abuso del poder, en los Derechos Humanos frente a la indiferencia. (2)
Aquel discurso de la Princesa Leonor, encuentra un vínculo con la primera encíclica del Papa León XIV: Magnifica Humanitas, porque, podría decirse, ambos coinciden en la preocupación por la convivencia en una época de polarización, inestabilidad, incertidumbre y de transformación tecnológica.
La convivencia para el progreso compartido, a la que hace referencia la Princesa Leonor, está presente en la invitación del Papa León XIV para que en nuestra cotidianidad contribuyamos a construir una civilización de amor, recordando al Papa San Pablo VI, quien introduce ese termino en un mundo, que nos recuerda la Encíclica, estaba marcado por la Guerra Fría, la carrera armamentista y fuertes desequilibrios económicos. (3)
La civilización del amor, nos dice el Papa León XIV en su primera encíclica, no es una utopía ingenua, sino un proyecto que exige traducir la caridad en estructuras de justicia, en dar cuerpo institucional a la fraternidad y en considerar al otro, sea persona o pueblo, como un aliado necesario para la construcción del bien común.
La calidad de una civilización, según el Papa, se mide no por el poder de sus medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer, por la capacidad de reconocer un rostro en el otro y no una función, y en la capacidad de saber cuidarnos los unos a los otros (4); esa capacidad se aprende y se perfecciona con la experiencia.
Consciente que todos estamos condicionados por sesgos cognitivos, la búsqueda de la convivencia, a la que hace referencia la Princesa Leonor o de la civilización del amor, que propone la encíclica Magnifica Humanitas, se presenta como una urgencia transversal para creyentes y no creyentes, en un mundo digitalizado que, al postergar el bien común a un segundo plano, acelera los procesos de deshumanización y afianza la cultura del poder. (5)
Debemos asumir con lucidez y responsabilidad esos desafíos del presente, es la invitación que nos hace la Encíclica, recordándonos, que como toda generación, hemos heredado la tarea de dar forma a este tiempo que nos toca vivir.
Para lograrlo, nos recomienda reflexionar sobre las raíces espirituales y culturales de las transformaciones que se están produciendo y a reivindicar el papel de la cooperación y el diálogo con todos, para así identificar juntos el camino hacia bien común, y en particular a los católicos, nos exhorta a realizar el recorrido confiando en Dios.
La civilización del amor, nos dice el Papa, no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización; así como la convivencia exige reivindicar una serie de valores que en su momento nos recordó la Princesa Leonor y que mencioné al inicio.
El camino hacia esa civilización de amor, se inspira, según la Encíclica, en un orden social en el que la justicia y la caridad se entrelazan y el amor se convierte en principio de organización de la vida económica, política y cultural; en donde la solidaridad, es entendida como un valor clave que se expresa en la corresponsabilidad concreta entre personas, pueblos y naciones, así como también, como una forma de amistad social o caridad política, en donde la verdad es un don que hay que compartir y no un territorio que hay que defender.
En un contexto de revolución digital, en donde redes sociales, economía globalizada y desarrollo de IA crean vínculos muy estrechos, nos dice el Papa León XIV, es necesario que la interdependencia se transforme en una solidaridad deseada y elegida.
En ese contexto y en el marco de la civilización de amor, agrega el Papa, es necesario orientar a las IA no para que se hagan más eficientes o nos permita estar más conectados, sino por el contrario, a que sirva para edificar la famlia humana universal, con derechos y deberes compartidos, donde la proximidad digital se convierta en una ocasión real de encuentro y de cuidado recíproco.
Mientras algunos, advierte el Papa, intentan construir una torre de Babel moderna, que no es sólo el paradigma tecnocrático globalizado, sino también el enfrentamiento a distancia entre imperialismos contrapuestos, entre potencias que quieren conservar su primacía, por desarrollar tecnologías más poderosas, asegurarse su control y potencias que aspiran a conquistarla, con una multiplicidad de conflictos locales, hay una gran parte de la humanidad que trata de seguir siendo humana y de esforzarse por construir la ciudad de la convivencia y la paz.
En esa ciudad, nos plantea la Encíclica, la libertad y la responsabilidad se entrelazan con el cuidado recíproco y la verdadera solidaridad, y el progreso se mide por la dignidad de cada uno y por el bien de los pueblos, logrando así las condiciones para el crecimiento armonioso. (6)
El Papa nos llama a examinar nuestro papel en esa ciudad, pues a menudo, nos reclama, somos artífices inconscientes y arquitectos desunidos de ella, capaces de gestos generosos pero carentes de una visión de conjunto, que impone entonces, una construcción más lenta, menos visible y menos llamativa, que espera ser mejor comprendida y más coordinada, para convertirse así en el compromiso consciente y articulado de cada comunidad, desde la familia hasta el gobierno de los estados y sus relaciones.
En ese contexto resulta oportuno preguntarse: ¿Estamos dispuestos a caminar hacia esa ciudad que viene a ser el horizonte hacia donde nos invita la Encíclica Magnifica Humanitas?. ¿Necesitamos “volver a lo esencial” para iniciar el camino hacia la reconstrucción de esa ciudad que garantizará la convivencia o civilización de amor?
2.- Una hoja de ruta con 5 herramientas
Hay cinco herramientas que la Encíclica nos recomienda para asumir nuestra corresponsabilidad cotidiana y pública en la construcción de la civilización del amor, como respuesta al fenómeno de la deshumanización, ellas son (7):
- Desarmar la palabra.
- Construir la paz en la justicia.
- Asumir la mirada de las víctimas.
- Cultivar un sano realismo.
- Relanzar el diálogo y el multilateralismo.
Para el Papa León XIV, todos tenemos nuestro propio ámbito de acción y es precisamente ese espacio el idóneo para asumir la responsabilidad de elegir entre alimentar la lógica de la fuerza, sea con indiferencia, cinismo, mentira, odio, o bien, si por el contrario, asumimos la tarea de promover la lógica de la paz, con verdad, sobriedad, cercanía y cuidado.
Pensar que los problemas son demasiado grandes y nosotros demasiados pequeños, por lo que nuestras decisiones no cambiarán nada, es para el Papa, una forma elegante de rendirse, muchas veces disfrazada de realismo. (8)
2.1 Desarmar la palabra.
Desarmar la palabra, es un concepto importante (9) para el Papa León XIV, y así lo expresa en su encíclica Magnifica Humanitas; reconociendo, que el poder de las palabras es enorme y en nuestra vida cotidiana siempre lo experimentamos, por ejemplo, cuando alguien nos dice algo que cambia nuestro estado de ánimo, ya sea para bien o para mal.
En consecuencia, nos llama a evitar las palabras que humillan o enfrentan; a optar por aquellas que iluminan; por la franqueza que abre caminos y a no bendecir entusiasmos ingenuos, ni alimentar miedos estériles.
La forma como miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos a los demás, es decir el modo en el que nos comunicamos tiene una importancia fundamental y es en esas formas, nos dice el Papa, como comienza la paz, en cada uno de nosotros (10), por lo tanto el Papa nos recomienda prestar más atención a nuestras palabras.
Además, nos advierte, que si bien son importantes las palabras, no es suficiente con utilizarlas para afirmar que hombres y mujeres tienen la misma dignidad y los mismos derechos; es necesario que eso se traduzca en decisiones concretas, en leyes, acceso al trabajo, a la instrucción, a las responsabilidades sociales y políticas, a la forma como la sociedad escucha y valora el aporte de todos.
Estamos llamados a hacer un examen de conciencia sobre las palabras que usamos, los prejuicios de los que están impregnadas y sobre la agresividad, abierta o encubierta, que las motiva. Esto nos permite entender nuestro compromiso en la tarea de desarmar la palabra, tenemos que dar ese primer paso y empieza por nosotros mismos.
En la invitación a desarmar la palabra, está la oportunidad de diseñar el camino para "volver a lo esencial", el Papa León XIV nos recuerda que en el poder de la palabra está la oportunidad de contribuir con el bien, cada vez que decimos la verdad, que damos un consejo sabio, que apoyamos a quien necesita consuelo, que denunciamos una injusticia o damos voz a quien no la tiene, avanzamos en la construcción de una mayor y mejor convivencia o bien, nos acercamos más a una civilización de amor.
Pero consciente que la IA es una realidad, que ya existe, que no es posible ignorar y que avanza con mayor rapidez que nuestra propia comprensión sobre su alcance, además, de prestar mayor atención a la palabra, es necesario que también cooperemos con la tarea de desarmar la IA.
2.1.1 Desarmar la IA
Desarmar la IA, podemos leer en la encíclica, plantea la idea de sustraerla de la lógica de la competencia armamentística, que hoy, advierte, ya no es sólo militar, sino también, económica y cognitiva. (12)
En concreto desarmar la IA, nos dice el Papa, supone:
- Romper la equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar. Lo que nos dice que el poder tecnológico no es igual a poder político legítimo.
- Impedir su dominio sobre lo humano; en este sentido aclara el Papa que desarmar no significa renunciar a la tecnología.
- Sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable, restableciendo en ella la pluralidad de las culturas humanas y de las formas de vida.
Reconoce el Papa que estamos frente a una tarea, que va más allá de lo ético o técnico; es también, ecológica en el sentido más radical, porque interpela una nueva dimensión de nuestra Casa común, recordando así la encíclica del Papa Francisco, Laudato SI.
Como antecedente en el uso de la frase “desarmar la palabra”, puede mencionarse la carta que el Papa Francisco envió al director del Corriere della Sera, Luciano Fontana, en marzo 2025, en respuesta a su mensaje de solidaridad al Pontífice en este periodo de enfermedad, en ella le invitó a la paz y al desarme.
En esa carta, el Papa Francisco afirmó que tanto la palabras como los hechos construyen entornos humanos, pueden conectar o dividir, servir a la verdad o servirse de ella y en consecuencia, invitó a desarmar las palabras, para desarmar las mentes y desarmar la Tierra. Hay una gran necesidad de reflexión, de calma, de sentido de la complejidad. (13)
Otra referencia se puede ubicar a un mes de su pontificado, cuando el Papa León XIV se dirige por primera vez a los fieles que están en la Plaza del Vaticano, entonces, exhortó a todos los presentes a desarmar las palabras para desarmar la Tierra, que es una invitación a decir no a la “guerra de las palabras y las imágenes”, para crear “espacios de diálogo y confrontación” mediante una comunicación “no muscular, sino capaz de escuchar”. (14)
2.2 Construir la paz en la justicia
Para encontrarnos con la Paz, necesitamos practicar la justicia, nos dice el Papa León XIV, La justicia de cada uno tiene una estrecha relación y para que la Paz sea más que una palabra, se necesitan instituciones creíbles, garantías verificables, negociaciones pacientes, prevención de conflictos y protección de los civiles.
La Encíclica nos invita a no cansarnos en buscar la justicia. (15)
2.3. Asumir la mirada de las víctimas
El Papa León XIV nos dice que para seguir siendo humanos, debemos abandonar las vacilaciones y tomar partido ante algunas situaciones en particular, como en aquellos conflictos en los que no es justo permanecer neutrales y no basta pensar en no ser cómplices, como por ejemplo ante bombardeos contra civiles o ataques a hospitales, etc...
Para asumir esa mirada de las víctimas, debemos conocer sus historias, que como dice el Papa, esos acontecimientos dolorosos necesitan tanto de historia como de memoria: la una para tratar de relatar los hechos y la otra para dar testimonio de lo vivido, pues en esas experiencias están las lecciones que una sociedad puede tomar para aprender y fortalecerse.
Es a través de la voz de las victimas como podemos tomar conciencia sobre el abismo de la maldad que encierra la guerra y en general toda forma de violencia; a no aceptar como normal la lógica del conflicto; a no apartar la mirada cuando se comete una afrenta contra la dignidad humana; y a devolver a las personas afectadas la dignidad de ser reconocidas y escuchadas.
Para el Papa la atención a estas voces alimenta la convicción de que, más allá de las minorías violentas, la humanidad no desea la guerra y en ello, la Iglesia puede ser de modo especial un lugar de memoria viva de las víctimas.
2.4 Cultivar un sano realismo
El Papa nos plantea la necesidad de un sano realismo (16), invitándonos a evitar ese idealismo que para salvar su propia visión del mundo, selecciona los hechos, los manipula, los renombra y termina habitando una realidad construida a la medida de sus propias convicciones.
También, agrega, es necesario rechazar ese realismo degradado que confunde la constatación con la resignación y que se explica con la siguiente afirmación que nos aporta la encíclica: dado que la fuerza domina, concluye que debe dominar.
Para el Papa un realismo auténtico no renuncia a cambiar el mundo: comienza por ver con claridad los intereses, los miedos, las limitaciones y las relaciones de poder, precisamente para calcular qué es posible lograr y con qué pasos.
2.5 Relanzar el diálogo, la diplomacia y el multilateralismo.
2.5.1 El diálogo
El diálogo es clave para construir la civilización, nos dice el Papa León XIV, quien nos presenta esta herramienta como el principal instrumento de la convivencia entre personas y entre pueblos, además, es la alternativa al conflicto abierto (17) y una dimensión ordinaria de la vida humana. (18)
El diálogo, podemos leer en la encíclica, procura construir lazos de fraternidad, hechos de escucha, de miradas sinceras, de tiempo dedicado, incluso de tiempo perdido juntos. El Papa nos recuerda que si experimentamos el encuentro auténtico con el otro, el diferente, el extranjero, el migrante, se vuelve incluso mucho más difícil siquiera imaginar la guerra.(19)
A nivel político, el Papa eleva su voz reclamando urgencia en pasar de la cultura del poder a una auténtica cultura de la negociación, en la que el diálogo y las relaciones diplomáticas se conviertan en la vía habitual para afrontar los conflictos. (20)
Para el Papa la conciencia de un destino común de los pueblos exige que la cultura de la negociación se convierta cada vez más en un compromiso compartido, político y cultural, capaz de alejar gradualmente a la humanidad de la espiral de la violencia.
Además, nos recuerda que la guerra nunca es inevitable, las armas pueden y deben callar, porque no resuelven los problemas, sino que los aumentan; porque pasarán a la historia quienes siembran la paz, no quienes cosechan víctimas; porque los demás no son ante todo enemigos, sino seres humanos: no son malos a quienes odiar, sino personas con quienes hablar.
Por lo tanto nos invita a rechazar las visiones maniqueas, que agrega son típicas de los relatos violentos, que dividen el mundo entre buenos y malos.
Sobre el diálogo entre religiones, el Papa destaca su papel decisivo, afirmando que en el centro de los grandes caminos espirituales se encuentra un mensaje de paz. Quien utiliza el nombre de Dios para legitimar el terrorismo, la violencia o la guerra traiciona su rostro.
2.1.5 La diplomacia y el multilateralismo
El papa reivindica el diálogo como instrumento insustituible de la diplomacia para prevenir los conflictos y restablecer lazos de confianza, hace un llamado a la vocación de la diplomacia, frente a retóricas agresivas y lógicas del poder que marcan el tiempo presente.
Además, agrega, hace falta una diplomacia capaz de operar también en este nuevo entorno, negociando reglas compartidas sobre el uso de las tecnologías digitales, protegiendo a los civiles y a los más vulnerables de formas de violencia invisibles, pero no por ello menos reales.
Reivindica el papel de las organizaciones internacionales, para promover esa civilización del amor, apoyar el diálogo entre naciones, la solución pacífica de los conflictos, el desarrollo integral de los pueblos, la protección de las personas más vulnerables, el desarme y el cuidado de la creación.
Esas instancias, agrega, son necesarias para intentar reducir las desigualdades, defender los derechos de los refugiados y de las minorías, liberar recursos destinados al armamento para destinarlos a la promoción humana y proteger la Casa común, nuevamente haciendo referencia a la encíclica Laudato Si.
Reconoce la encíclica la debilidad tanto de la ONU como del sistema político internacional, que requiere reformas profundas y advierte, que no se trata sólo de ajustes técnicos, pues existe una crisis de convicciones y de valores que afectan los fundamentos éticos de la vida de las naciones y dificulta orientar el multilateralismo hacia el verdadero bien común.
En el contexto internacional, la diplomacia de la Santa Sede asume el principio evangélico de la misericordia como criterio concreto de la acción política. Nos dice el Papa León XIV, que esa diplomacia es una de las formas en que la Santa Sede se pone al servicio de la humanidad, llamando a las conciencias a la caridad y a la verdad, defendiendo la dignidad de cada persona y haciéndose voz de los pobres, de los migrantes y de las víctimas de las guerras.
La diplomacia pontificia, agrega el Papa, expresa la catolicidad de la Iglesia y contribuye a la construcción de una civilización del amor en la que también las nuevas tecnologías estén orientadas al bien común.
3.- Los principios que orientan el diálogo con los otros
La Doctrina social de la Iglesia, es presentada en la Encíclica como patrimonio de sabiduría, en el que encontramos principios para pensar, criterios para discernir y juzgar, y orientaciones concretas para actuar; estos principios, aclara el Papa, no son un código ético externo que se aplica arbitrariamente, tampoco una injerencia indebida en cuestiones temporales.
El Papa León XIV, nos dice que la Doctrina Social de la Iglesia surge de una Iglesia que camina con la humanidad, que reconoce la autonomía de las realidades terrenas y la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política, precisamente por eso aspira a servir al bien común. (21)
Con ella, la Iglesia, no pretende levantar la bandera de la posesión de la verdad, que no es un territorio que hay que defender, por el contrario, es un bien que hay que compartir, lo que se busca es iniciar procesos de bien y dejar que maduren.
Tampoco se pretende sustituir las responsabilidades de la política y de las instituciones, sino que se ofrece como apoyo al discernimiento común, ayudando a reconocer y promover lo que contribuye a la dignidad de las personas, a la vitalidad de las comunidades y al bien de todos. (22)
La Doctrina Social de la Iglesia, reitera el Papa, no es un manual de principios y normas que hay que aplicar, tampoco un proyecto elaborado desde un escritorio (23); por el contrario es un camino de discernimiento comunitario, es un método de discernimiento que invita a interpretar las transformaciones históricas con una mirada evangélica y competencia humana. (24)
Agrega además, que su contenido se fundamenta en la Sagrada Escritura y en la Tradición y, en diálogo con las ciencias, ello nos ayuda a leer con lucidez los desafíos del presente, identificando caminos adecuados para vivir un testimonio cristiano límpido, con alegría y al servicio del mundo. No es un conjunto estático de conceptos, sino un corpus vivo de verdades, que custodia e interpreta la vocación de la humanidad a una vida plena y justa.
La Doctrina Social de la Iglesia, se señala en la Encíclica, puede ser considerada una forma de sabiduría capaz de orientar todavía hoy la vida personal y social de los creyentes (25); sus principios se convierten en criterios para juzgar y discernir el nuevo escenario: la dignidad inalienable de la persona, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia social.
Esos principios son una forma de leer la nueva realidad (26) y ello exige verificar si el poder de las infraestructuras digitales y de los algoritmos favorece realmente la participación y la responsabilidad, protege a los más vulnerables, asegura un acceso equitativo a las oportunidades y se ordena al bien de todos. Con estas premisas podemos entonces considerar más de cerca qué es la inteligencia artificial, qué posibilidades abre y qué riesgos comporta. (27)
Ante las transformaciones que estamos experimentando, los principios de la Doctrina social: dignidad de la persona, bien común, destino universal de los bienes, subsidiariedad, solidaridad y justicia, nos permiten valorar si las tecnologías sirven realmente a la humanidad o terminan por someterla, y considerarlas como orientaciones para nuestras decisiones. (28)
Desarmar la palabra, es una tarea que nos permite volver a lo esencial, pero desarmar la IA, supone comprender los riesgos que enfrentamos, en una realidad en la cual ese proceso de deshumanización, no se limita a excluir a Dios, sino que también tiene un rostro técnico, que hoy pareciera avanzar sin limites.
Esa deshumanización, que califica la Encíclica como el “síndrome de Babel” pues se presenta con la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único, incluso digital, capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, los datos y rendimientos. (29)
¿Necesitamos volver a lo esencial para reconstruir una ciudad en que podamos convivir con armonía y en consecuencia custodiar la humanidad frente a la IA?. Por lo pronto, creo que necesitamos debatir los argumentos, las reflexiones y abodar con responsabilidad la invitación que la Encíclica nos hace a todos, más allá de si somos o no católicos.
Carlos Romero Mendoza
@carome31
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Referencias digitales
1LEON, Alberto. Leonor hace un llamamiento a la "convivencia" y la defensa de los valores comunes en los Princesa de Asturias. En: Rtve.es. 24 de octubre 2025. Online en: https://www.rtve.es/noticias/20251024/leonor-hace-llamamiento-a-convivencia-defensa-valores-comunes-princesa-asturias/16785379.shtml
2 idem
3Carta Encíclica Magnifica Humanitas del Santo Padre León XIV, sobre la custodia de la persona humana en tiempos de la inteligencia artíficial. 2026. Párrafo 186. Online en: https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html
12Idem. Párrafo 110
13Noticias del Vaticano. Desarmar las palabras para construir la paz: La carta del Papa Francisco- 18 de marzo 2025. Online en: https://www.uisg.org/es/news/disarm-words-build-peace-pope-francis-letter-2025/
14 PIRO, Isabela. León XIV, un mes de pontificado en nombre de la paz. En; Vatican News. 07 de junio 2025.Online en: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2025-06/leon-xiv-un-mes-de-pontificado-en-nombre-de-la-paz.html
15Ver nota 3. Párrafo 215
16Ver nota 3. Párrafo 218
17 Ver nota 3. Párrafo 218
18 Ver nota 3. Párrafo 220
19 Idem
20 Ver nota 3. Párrafo 220.
21 Ver nota 3. Párrafo 18
22 Ver nota 3. Párrafo 24
23Ver nota 3. Párrafo 45
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