martes, 4 de octubre de 2011

Carlos Lugo Galera y su opinión sobre la participación ciudadana en redes sociales.

Con fecha 4 de octubre 2011, en el portal web El Porvenir de Monterrey, se registra una ponencia sobre la participación ciudadana presentada por Carlos Lugo Galera.  La nota de prensa señala:

"Amante del Derecho, el experto en el tema del derecho universal a estar informado y tener capacitaciones jurídicas diversas sobre la ciudadanización, Carlos Lugo Galera ofreció la cátedra “La importancia de la Participación Ciudadana en las Redes Sociales”.

Esta conferencia fue ofrecida en el marco de las celebraciones por el XV Aniversario de la Ciudadanización de la Comisión Estatal Electoral.

El catedrático comenzó su ponencia señalando que si bien el término “red social” actualmente está relacionado con Internet, es necesario conocer, entender y saber cómo funcionan las redes sociales fuera del ciberespacio, para comprender el auge y el impacto que pueden generar en la vida pública del país, las redes como Facebook y Twitter, entre otras que existen en la web.

Lugo Galera, definió a las redes sociales como esas agrupaciones familiares, amistosas o laborales que integran a la sociedad en general y que conceden a la población herramientas para expresarse y auto defenderse; las cuales deben revalorizarse debido a la cohesión social que se forma entre los miembros de la red.

Respecto a la relación entre las redes sociales y la política, reconoció que si las primeras se manejan de forma correcta, se puede crear una relación ciudadano-político, ya que por primera vez la sociedad está tomando el mando a través de este medio.

El público estuvo atento a la conferencia.

“Si la sociedad se convierte en una sociedad crítica y demandante, estaremos dando un paso muy importante en esto; crítica en el sentido de positivo –es decir-, ‘yo quizá acepto tu propuesta como candidato al gobierno, pero tú me tienes que dar cuenta, tú tienes que responder a mi voto’”, enfatiza.

Por otra parte, dado que actualmente todos los políticos y futuros aspirantes a los cargos de elección popular están muy interesados en llegar a la ciudadanía a través de las redes sociales, el ponente admitió que el proceso electoral del próximo año, funcionará para medir el comportamiento de la relación ciudadano-político.

“Estas elecciones que vienen en el 2012, van a ser un caldo de cultivo enorme para saber cómo andamos con respecto al uso de las nuevas tecnologías con la clase política, y las redes sociales; ése va a ser un experimento interesante”, reconoció.

En este tema, es de citar que la ciudadanización de los institutos electorales está amenazada, la credibilidad y la calidad de los próximos procesos electorales que culminarán con los comicios presidenciales podría verse enturbiada por la debilidad de los árbitros.

Gobiernos locales y partidos políticos han venido vulnerando la autonomía y, por tanto, la imparcialidad de las estructuras electorales, minando la confianza de la sociedad y de la opinión pública en dichos órganos.

Las reformas electorales de 1988, 1994 y 1996, dotaron a las instancias electorales de mayor autonomía.

Los institutos se desgubernamentalizaron al desaparecer, por ejemplo, la figura del Secretario de Gobernación como presidente del consejo general del Instituto Federal Electoral (IFE); desaparecen también los consejeros magistrados, que son sustituidos por consejeros ciudadanos elegidos por el Congreso.

Asimismo, cada partido político designa a su representante en el IFE, formando parte del consejo con voz, aunque sin voto.

Los votos los tienen los consejeros electorales a quienes se pide profesionalismo, imparcialidad, apego a la legalidad y autonomía.

Dichas reformas llevaron a la profundización de la ciudadanización y al paulatino establecimiento de una normatividad electoral compleja, llena de candados, que respondió eficazmente a los procesos electorales.

Sin embargo, hoy los focos rojos ya no están en la forma de emisión del voto, sino en la cantidad de dinero no declarado en las campañas y precampañas, así como en las relaciones poco claras entre los partidos en contienda con los medios de comunicación, especialmente electrónicos.

Los procesos electorales por sí mismos, para nada garantizan la validez de un auténtico régimen democrático.

La historia muestra que regímenes autoritarios bien pueden convivir con mecanismos electorales bajo la simulación.

En México el sistema electoral se definió durante décadas por privilegiar a un solo partido político en detrimento de la equidad de la contienda, la imparcialidad y, por tanto, en la credibilidad en los procesos electorales.

Por ello, el factor ciudadano ha contribuido no sólo a dotarlo de legitimidad a los procesos, sino a que las elecciones sean un factor de fortalecimiento de la democracia en sí mismas, libres y democráticas.

La ciudadanización no sólo quiere decir que los organismos encargados de preparar y organizar las elecciones estén dirigidos por ciudadanos, sino que la institucionalidad de los órganos electorales esté centrada en consejeros electorales autónomos de los partidos políticos y de los gobiernos.

Este proceso había implicado una clara división del trabajo entre los consejeros ciudadanos, que asumen la dirección y la imagen pública del IFE y los órganos ejecutivos, encargados de operar las decisiones tomadas por aquéllos.

Se construyen así órganos colegiados, en los cuales los partidos defienden y aportan su postura e intereses.

Esa división del trabajo había demostrado ser eficiente para realizar las transformaciones que el país demandaba, conducir los procesos electorales y generar la confiabilidad necesaria entre la sociedad.

Somos conscientes de que el concepto es polémico; ?quién no es ciudadano?. También se debe reconocer que la fragilidad de las organizaciones de la sociedad civil ha contribuido a no formar ciudadanos interesados en participar en procesos electorales.

El altruismo y la filantropización de cientos de organizaciones sociales han contribuido a estigmatizar lo político y lo electoral como un factor negativo, alejando la participación ciudadana de procesos que exigen vitalidad.

No obstante, en los últimos años se ha presentado un fenómeno regresivo. Su origen data de los procedimientos y acuerdos, tanto para el establecimiento de los consejos, como para la designación de consejeros en términos de reparto de cuotas de poder.

Aparecen los consejeros de consigna, es decir, consejeros "ciudadanos" que para decidir consultan a los gobiernos locales o a los partidos.

Fuente:
http://www.elporvenir.com.mx/notas.asp?nota_id=529981

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