miércoles, 9 de diciembre de 2009

Un aporte para el debate en el X aniversario de la Constitución de 1999.

"Como realidad humana, la Historia, ya lo he dicho, no sólo mira al pasado para desenredar hechos y pulir tradiciones, sino también a la prosecución de los valores de la cultura. Un pueblo es tanto más histórico cuanto mayor vigor y penetración en el espacio y en el tiempo han alcanzado los cánones que conforman y dan unidad al genio colectivo. Nosotros, repito una vez más, así poseamos una historia cuajada de hechos portentosos, que otras naciones envidian y aún intentan desfigurar, no la hemos asimilado de manera que sirva como espina dorsal para la estructura del pueblo. Por eso nuestra colectividad carece de resistencias que le permitan luchar contra los factores disvaliosos qeu se han opuesto, ora por los abusos de la fuerza, ora por los desafueros de los demagogos, y permanentemente por la mala fe de muchos de sus mejores hijos, para que opte una conducta reflexiva que lo lleve, tanto en el orden interno como en la relación exterior, a una recta concepción de la libertad, de la dignidad y del poder."

Mario Briceño Iragorry. Mensaje sin destino. Monte Avila Editores, Biblioteca de autores Venezolanos. Pp. 90-91.

La intención de haber recogido en varios artículos en este blog algunos trabajos académicos en el área constitucional, realizados sobre el tema Estado Federal y Descentralizado, sobre la descentralización como tal, y sobre la participación ciudadana, en el marco de los X años de la Constitución Bolivariana, tiene como intención promover o contribuir con una reflexión que debemos hacer, en relación al marco constitucional que teníamos antes del 99 y el que fue aprobado posterior al 99, pues ello nos permite primero respondernos si la reforma y la constituyente realmente contribuyó con una mejor relación entre ciudadano y estado, entre los mismos ciudadanos y su propia relación con el derecho y lo público.

En segundo lugar, porque así como dice Mario Briceño Iragorry que como sociedad no hemos logrado asimilar nuestra historia, me pregunto: ¿recordamos cómo era el marco constitucional y legal previo a la reforma de 1999?, y si no lo recordamos, que información podemos hacer para soportar, objetar o argumentar los múltiples artículos que registran desde el oficialismo sobre el tema del nuevo constitucionalismo y las distintas llamadas hacia la consideración de una revisión constitucional.

Partiéndo en las palabras de Mario Briceño Iragorry, y en el debate que se ha abierto sobre el tema constitucional, sería oportuno que como ciudadanos lográramos respondernos a las siguientes inquietudes que me han surgido:

-¿Habremos asimilado que el fondo de nuestro problema está en nuestra capacidad de asimilar el pasado y corregir en la medida de lo posible nuestra conducta pública al asumir cargos de responsabilidad y nuestra conducta hacia lo público?.

La IV República tuvo su Banco Latino y la V República ahora tiene su conjunto de bancos que han sido intervenidos por mala gestión de sus directivos y en ambos casos los afectados con una constitución participativa y en una constitución que era representativa, son los ciudadanos, los ahorristas, nadie más.

Con una Constitución mejor estructurada en el tema de Derechos Humanos, sin un poder de justicia que funcione, igual se dificulta la verdadera protección de los derechos del ciudadanos y bajo este marco constitucional, es cuando han aumentado las denuncias sobre violaciones a Derechos Humanos, y también ha operado un sistema perverso denominado la "lista de tascón", que de manera directa en casos y en otra de manera indirecta han determinado el destino de una persona en el ejercicio de su derecho al trabajo.

En fin comparto la idea que las constituciones no son permanentes, pero también que una sociedad no puede someterse a reglas cambiantes, pues nunca termina de tener y consolidar su propia dinámica de convivencia ciudadana, así que nuevamente caigo en el tema de los hombres y mujeres que integran las instituciones y su voluntad de hacer que las cosas simplemente funcionen para bien de los ciudadanos.

¿Habremos aprendido que por mucho dinero que tengamos y por mucha reforma constitucional que hagamos, el desarrollo depende de nuestra actitud y aptitud hacia lo publico y lo privado, así como nuestra identidad con Venezuela y su porvenir?. Muchas veces nos recuerdan que cuando CAP I hubo gran riqueza y que entonces no supimos aprovecharla; con tristeza creo que nuevamente nos tropezamos con la misma piedra: mucho dinero, y ¿se invirtió en desarrollo?. ¿Qué diremos a la generación que nos sigue?, lo mismo que nos dijeron a nosotros.

Tenemos 10 años de una Constitución impresa en el 99 y reeditada en el 2000, se lanzan informaciones de autoridades legítimas que aluden a la necesidad de una reforma constitucional, se crea un grupo de Movimiento Constituyentista, ¿Cuál es el fin último de todo éste mensaje que pareciera oficial e institucional y qué se aspira de las acciones tomadas al crear ese Movimiento que se ha mencionado?.

Será acaso entonces que vamos a repetir, ratificar nuestra cultura constitucional del pasado y a aplicar en la práctica la dinámica de cambiar la constitución otra vez, cumpliendo así las palabras de Cecilio Acosta que decían:

"hacemos a cada rato constituciones como quien sopla pompas de jabón, y la última es la mejor, de donde resulta que ninguna es buena, porque al fin viene otra que la fulmina."
(GARAY, Juan. La Nueva Constitución. Abril 2000. P. 4.)

La respuesta está en nosotros los ciudadanos y en la honestidad, ética y disciplina que asumamos los debates con corresponsabilidad.

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