sábado, 28 de junio de 2014

La voz de los estudiantes y la consecuencia de disentir.

Era diciembre de 1930 y en Barcelona, España, una Conferencia sobre los estudiantes Venezolanos era protagonizada por el entonces estudiante Isaac José Pardo.  Leer esta conferencia, permite reflexionar sobre nuestro pasado y preguntarnos ¿qué hemos dejado de hacer?, que otra vez, en Venezuela vuelven estudiantes a disentir del modelo político y terminan privados de libertad.

Isaac Pardo, inició su conferencia haciendo referencia a la presentación de la Memoria del Ministro de Relaciones Interiores, Dr. Pedro Arcaya, porque en ella se afirmó rotundamente que en las cárceles de Venezuela no había ni un preso político.  Para el Ministro –cita Pardo- Venezuela se hallaba en plena prosperidad económica, reinaba el contento y la alegría en todos los hogares.  No había para Arcaya el más leve pretexto para formar agitaciones. 

La Memoria presentada en 1929 por el Dr. Pedro Arcaya, desconocía y silenciaba los hechos ocurridos como consecuencia de la Semana del Estudiante organizada en febrero de 1928.

Para Isaac Pardo la voz de protesta de los estudiantes del 28 “más que una diana fue una elegía por la Patría vendida, por la libertad ausente, por nuestros jóvenes años condenados a pasificades vergonzosas. Era durante los festejos de l Semana del Estudiantes y no había en nuestra palabra, no había en nuestra actitud el fantasma político que sobresaltó a los gobernantes.

La celebración programada concluyó y luego algunos estudiantes fueron privados de libertad; lo cual generó una obvia reacción de solidaridad universitaria que no sólo llevó suspender la celebración de los carnavales ese año; sino que además, se concretó en una carta del 17 de febrero en la cual le informaban al General Gómez, que los estudiantes universitarios, ya previamente habían acudido a la primera autoridad del distrito para expresarle lo siguiente:

“Los estudiantes universitarios, agotados todos los recursos para el logro de la libertad de las personas detenidas con motivo de la Semana del Estudiante, y animados del más ardiente espíritu de confraternidad, excitamos a las autoridades del Distrito Federal a reducirnos a prisión en el término de la distancia para compartir con nuestros compañeros su dolorosa situación”. 

Esa carta terminaba diciendo: “Tal irrevocable determinación desmiente de la manera más elocuente la falsa acusación que pesa sobre nosotros de que nuestros festejos encubrían planes políticos”.

Pardo recuerda en su conferencia, que en total más de 200 estudiantes terminaron en las puertas de la prisión; pero igualmente, reconoció que algunos de esos estudiantes fueron puestos en libertad a los pocos días, pero muchos otros no.

Relata Pardo un episodio de aquél 1928, protagonizado por el Rector de la Universidad, Dr. Plácido Daniel Rodríguez Rivero, quien prácticamente entregó a los estudiantes al gobierno, luego de convocarlos a una reunión en el Salón Rectoral, para entregar una respuesta del General Gómez a una carta enviada por los estudiantes.   En esa reunión, cuenta Pardo, se repitieron 56 veces el siguiente diálogo a la entrada del Salón:

-¿Reconoce usted esta frma?. 
-Si la mía.
- ¿Desea usted retirarla?.
 - De ninguna manera. 
-¿Sabe usted a lo que se expone?.   
-Lo presumo. 
-Entonces espere.   

Terminada la pregunta y con un piquete el propio Rector llevó a los estudiantes a las puertas de la prisión.

Sobre estos hechos de 1928, señala Pardo, Gómez, señaló un 5 de noviembre que los estudiantes actuaron como consecuencia de su actitud ilógica producto de la inexperiencia de sus años,  además, destacó Gómez, que su gobierno les ha “brindado todos lo medios para que puedan estudiar, pero como no quieren estudiar, que aprenda a trabajar.  Los he tratado como un padre severo y temporalmente los he mandado a una carretera de clima sanísimo, encomendados especialmente por mí mismo, con tiendas y camas de campaña, y con orden de tratarlos con las mayores consideraciones.  Allí reflexionarán y comprenderán sus errores”.

Pardo relata que fueron 5 meses incomunicados del resto del país, mal alimentados, enfermos y sin medicinas, destrozadas las manos, los bustos torturados por el sol lacerante y por el cintarazo canalla; aún así, advertía Pardo en su conferencia, no había ninguna queja, sólo recordaban y repetían:

“Cada golpe de pico abre una brecha hacia el destino,
Cada golpe épico hiere al Tirano”

Ante la negación a trabajar, Pardo señaló que la orden del Gobierno fue sacarlos a trabajar a tiros.

En marzo de 1929 los trasladan a Fortaleza de Puerto Cabello, durante cuarenta día con grillos hasta 75 libras, luego 8 meses más de espera tras la pesadas puertas, tras lo muros espesos, aislados del mundo como nunca.   

La libertad llego el 19 de noviembre de 1929, pero salían y otros llegaban nuevos presos, a quienes vieron engrillar.

Carlos Romero Mendoza

Fuente:
Congreso de la República.  Conferencia de estudiante Isaac José Pardo en Barcelona España. En:Oposición a la Dictadura Gomecista.  El movimiento estudiantil de 1928 Antología Documental.   Ediciones Conmemorativas del Bicentenarios del Natalicio del Libertador Simón Bolívar.  No.10. Caracas/ Venezuela 1983. Pp. 665-681

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