sábado, 23 de enero de 2010

23 de enero 1958 fecha que impuso el rumbo del país, y que nos dejó como herencia un ejemplo de convivencia y de democracia.

El 23 de enero representa una fecha que recuerda el inicio de un período histórico de construcción de una sociedad en libertad, igualdad de oportunidades, libertad de expresión, consolidación de instituciones y un sueño colectivo por vivir en democracia.

Mucho se ha hablado de la IV República y siempre se le atribuye a esos años los males del presente, obviando que el presente gobierno tiene una década frente a la gestión pública.

En ese período histórico debemos recordar que teníamos un Parlamento que debatía, hacia sus esfuerzos por cumplír con sus obligaciones de legislar en beneficio colectivo y un sistema parlamentario en el cual la bicameralidad garantizaba pluralidad de criterios. Un parlamento que nunca dió muestras vergonzosas de legislar de manera "express" y por órden directa del Presidente, que en la actualidad los ha convertido en agentes del gobierno nacional para la construcción de un proyecto socialista. El entonces Congreso Nacional, era una instancia que en teoría y en las palabras que allí se registran en sus diarios de debates, debatían sobre democracia y donde la representación proporcional de las minorías garantizaba una representación de algunos sectores minoritarios de las fuerzas políticas.

Esa IV República tenía un Poder Judicial, centralizado, igual que hoy, pero con magistrados y funcionarios que eran referencia académica en todo el país y en el extranjero. Desde allí se cosntruían tesis doctrinales que recorrían las Universidades, y los estudiantes tenían en el seno del TSJ nombres que eran referencia para estudiar algunos temas o para solicitar su participación en los eventos estudiantiles de las facultades de Derecho. Ese tribunal, que muchos criticaban, cabeza de ese Poder Judicial que tenía sus fallas, pero que siempre irradió profesionalismo, y que con respeto al Derecho tuvo la tarea de enjuiciar a un Presidente, ejemplo evidente de una separación de Poderes.

Esos 40 años estuvieron marcados de igualdad de oportunidades, basta revisar los origenes de muchos profesores universitarios, dirigentes políticos, docentes, abogados, médicos, arquitectos, ingenieros, en fin miles de hombres y mujeres que desde un ambiente familiar de dificultades económicas pudieron ir a las Universidades, destacarse y ser hoy, algunos de ellos, referencia internacional en sus áreas de trabajo, lo importante entonces es que todos aquellos que se preparon, nunca se les exigió una ideología y menos aún se les formó para la defensa de un regimen, se les formó para su crecimiento personal y dentro de una pluralidad de pensamiento.

En los 40 años de democracia, sin duda, hubo sus fallas, nadie las duda, es más se reconocieron y el propio sistema se dio el lujo de crear una Comisión Presidencial para la Reforma del Estado, como espacio de pensamiento para identificar, evaluar y presentar propuestas para lograr corregir las fallas que existían y para construir una mejor democracia. Multiples documentos quedaron escritos con fe de ese trabajo.

La democracia que vió nacer mís abuelos y mis padres, fue aquella que permitió la Descentralización, la Participación Ciudadana y que logró crear Asociaciones de Vecinos, ONGs, en fin espacios para debatir los temas locales, gracias a que las decisiones públicas se estaban acercando al pueblo, al vecino, al ciudadano. No hablamos de una descentralización y participación que es altamente dependiente a los recursos que les otorgue el gobierno, pues tan pronto no haya recursos no habrá organización comunitaria. Hablamos de espacios para el debate y para el control del gobierno local, como medio para exigirle a través de una verdadera participación plural y democrática que los elegidos por voto popular cumpla con su responsabilidad.

Hoy a 52 años de esa fecha histórica, nos vemos en una sociedad que ha retrocedido no sólo en el camino hacia la gestión pública cercana y transparente ante el pueblo, sino también en la armonía y la pacífica convivencia ciudadana que dificulta la construcción de un Estado que funcione para todos y que incluya a todos. Nos encontramos en un país que vuelve como en el 58 a exigir libertad de expresión y el respeto a la Constitución y las leyes.

La V República nació con la intención de "refundar" la República, pero en lugar de "borrón y cuenta nueva", como algunos aspiraban, lo que ha contribuido es a profundizar la crisis institucional, política, económica y social, que hizo colapsar el sistema democrático representativo, sin resolver los principales y estructurales problemas del país, haciéndonos incluso ahora mucho más dependiente al petróleo que en la IV.

El recuerdo de ese 23 de enero de 1958 debe servirnos de ejemplo y reflexión para que aprendamos de los errores para construir un Estado que funcione para todos en una VI República donde todos seamos parte en la construcción de una sociedad, donde el sentido común, la lógica y la coherencia se imponga dentro de un marco legal y constitucional, que nos haga iguales a todos ante el Estado de Derecho y donde sociedad civil, partidos políticos se encuentren y logren acordar el rumbo no para "refundar" una República, sino para "reconstruir" una sociedad, que a 200 años del primer grito de independencia aún no hemos logrado encontrarnos como sociedad en un diseño de República.

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