lunes, 19 de marzo de 2012

Participación ciudadana en Letonia.

Paulino Villasoa, publica el 18 de marzo de 2012 en el portal web La Voz de Galicia un importante reportaje en el que desarrolla la forma como en Letonia se utiliza la tecnología para participar.

Poder proponer una ley online, que sea apoyada a través de una página web y que llegue a ser escuchada y debatida en el Parlamento parece cosa de ciencia-ficción. En Letonia, por ejemplo, esto ya es una realidad.
Es paradójico que, a pesar de todos los avances de la tecnología, las trabas burocráticas y el papeleo a la hora manifestar oficialmente nuestras propuestas o sugerencias estén a la orden del día. Ahora, las herramientas digitales nos proporcionan cada vez más oportunidades de expresarnos.Bien a través de las redes sociales con nuestros contactos o seguidores, bien a través de las nuevas posibilidades de feedback, la era de la información crea un creciente flujo de sugerencias, quejas u opiniones entre los usuarios y los actores sociales.
Para canalizar esos flujos surgieron una serie de plataformas de actuación social que tenían como objetivo sumar esas reclamaciones y dirigirlas de forma más eficiente hacia los entes implicados. Movimientos como AvaazActuable oChange.org comenzaron a recoger las demandas ciudadanas y las unieron en una reclamación global. Sin embargo, todas estas iniciativas carecían de uno de sus aspectos más importantes para que la pretendida participación y la simplificación del laberinto burocrático no se quedase en un grito al viento: la legitimidad.
Esta fue la carencia que Kristofs Blaus y Janis Ertsdetectaron y a la que decidieron hacer frente a través de la plataforma Mana Balss, que significa en letón «Mi voz». El sitio web, creado en 2010 con una filosofía similar a las que existían hasta entonces, decidió diferenciarse de ellas reduciendo el campo de actuación de las iniciativas a un ámbito más local. El objetivo era «ser efectivos localmente, dar pequeñas soluciones prácticas, no simplemente despertar conciencia en cualquier tema», asegura el cofundador de la plataforma, Janis Erts.
Mana Balss pasa por ser la primera iniciativa legítima para la participación directa de las personas en la vida política de su país. Basada en la idea de que el ciudadano de a pie es el primero en detectar los problemas de la sociedad en la que se mueve, el sitio web permite que cualquier persona pueda proponer una iniciativa que acabe llegando a ser debatida en la Saeima, el parlamento unicameral letón.
«Entendimos que una de las cosas en las que nuestro país necesitaba ayuda era en hacer un entorno en el que las ideas floreciesen», afirma Janis Erts, que considera que «si las buenas ideas no son capaces de desarrollarse, todos lo sufrimos y el país no es capaz de avanzar».
El funcionamiento, que empieza con esa idea, bebe inicialmente del esquema de otras plataformas similares. En ella, cualquiera puede proponer una idea que, a través de las redes sociales, deberá recopilar hasta 100 apoyos que demuestren que la petición es respaldada. Y, una vez conseguido, un grupo de juristas da forma a la iniciativa para convertirla en un texto con validez legal que, tras ser respalado por 10.000 firmas de ciudadanos letones, es llevado directamente al Parlamento para su debate.
A través de las cuentas bancarias de los ciudadanos, pueden comprobar que la identidad era real y fiable
El primer problema con el que se encontraron sus creadores para poner en marcha esta idea fue la de conseguir una necesaria legitimidad de las firmas. Para ello, y dada la ausencia en Letonia de un DNI electrónico, decidieron contactar con los bancos que, a través de las cuentas de los ciudadanos, podían comprobar que la identidad era real y fiable. Como explica Janis Erts, esa fue la parte difícil. «Fue complicado en un principio explicar la idea, ya que no es común que la gente proponga ese tipo de iniciativas», dice el creador, aunque añade que una vez se puso en marcha «fue muy fácil hablar con los bancos y, en estos momentos, son ellos los que contactan con nosotros y no al contrario».
Tras haber logrado una legitimidad de las firmas, «el Gobierno no tenía ninguna razón para decir que no; de hecho, les encantó», explica Erts, que considera que «muchas veces olvidamos que en los gobiernos trabaja gente y que, si se intenta dialogar con ellos, generalmente responden y ayudan».
De hecho, la plataforma debió parte de su éxito al expresidente del país, Valdis Zatlers, que usó su influencia para llevar una de las iniciativas nacidas al amparo de Mana Balss al Parlamento. Finalmente, a través de esa idea inicial se formularía una ley que exigía revelar la información de los propietarios de empresas extranjeras. Sería una de las dos iniciativas propuestas en la página que finalmente se convertirían en ley. «Es la prueba de que cualquier iniciativa que sea firmada por más de 10.000 personas de más de 16 años, llegará directamente al Parlamento», mantiene Erts.
El expresidente del país, Valdis Zatlers, usó su influencia para llevar una de las iniciativas nacidas al amparo de Mana Balss al Parlamento
Pero los planes no se quedan en su país de origen. En estos momentos, el objetivo es desarrollar Mana Balss en otras naciones, como Lituania o Estonia, o incluso el Reino Unido. La idea, según Janis Erts, es «expandir el proyecto al conjunto de la Unión Europea y convertirnos en la plataforma de alojamiento de la Iniciativa Ciudadana Europea», una idea que busca fórmulas sencillas de participación pública en la elaboración de políticas de la UE.
El fundador de la iniciativa considera, además, que la participación a través de herramientas 2.0 debería incluir un campo más amplio, como referendums o elecciones, «aunque en ese caso deberían partir del Gobierno mismo» y admite como fundamental «el apoyo de Mana Balss que, con su experiencia en el asunto, puede conseguir que el proceso se haga más rápido».
Janis Erts afirma, además, que países como España, que posee ya una herramienta (aunque infrautilizada en nuestro caso) como el DNI electrónico, hace las cosas todavía más fáciles de cara a la autorización y legitimidad. «Podríamos lanzar el proyecto allí también», sentencia el fundador. Y nosotros esperamos que así sea.

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