miércoles, 22 de diciembre de 2010

La Constitución, el Ciudadano y la suerte del país.

Luego de derrocado José Tadeo Monagas se convoca a la Convención de Valencia y de allí surge la Constitución de 1858, con la cual se recupera el orden constitucional que se había roto y los constituyentistas de entonces decidieron dictar en respaldo a ese texto constitucional un Manifiesto que es firmado por Pedro Gual, en representación de los integrantes de esa Convención. De ese manifiesto quiero recoger el siguiente fragmento:

“…..La descentralización del poder público se ha efectuado de la manera más compatible con el estado actual de la República y con las indicaciones de la opinión, en el ensanche dado al Poder Municipal; ensanche que conducirá por corta y segura senda a la completa federación, si tal, andando en el tiempo y discutido el principio, fuere la voluntad de la nación, árbitro siempre de su suerte y artífices de sus instituciones. No olvidéis, sin embargo, que la Constitución es un libro, materia inerte, sin vida ni eficacia, si no la inspira el espíritu del pueblo; y que sólo el sentimiento, la voluntad, la acción libre de todos los asociados en un concurso armónico de esfuerzos y de esperanzas, la hacen ley vital, ley de movimiento, ley de altísimos fines para un pueblo virtuoso, activo e inteligente .(1)” Palabras estas que nos dice el autor se perdieron por los 4 años de guerra civil que llevó a que esta Constitución solo durara vigente realmente 1 sólo año.

Es a partir de 1858, con la revolución de marzo, que se inicia en Venezuela el proceso de convocar Asambleas Constituyentes para lograr producir una nueva constitución que en cada caso particular y con las características del momento histórico retomara el hilo constitucional (2). Desde entonces se pueden contar 8 textos constitucionales, incluyendo el de 1858 que han sido dictados bajo esta modalidad a saber: 1864; 1893; 1901; 1904; 1914 (Congreso plenipotenciario de Diputados); 1947 y 1953.

Esto nos dice que a doscientos años de la Independencia y casi doscientos de nuestra primera Constitución, hemos pasado por varios procesos constituyentes, que sumando los del año 1811 y 1830, se elevan a 10 los procesos constituyentes que tenemos en nuestro ADN como sociedad; obviamente no estoy contando las reformas que se han hecho desde entonces a los textos constitucionales porque de esa forma casi tendríamos que triplicar ese número.

El año 1999 fiel a la tradición republicana registra otra nueva Asamblea Constituyente, pero ésta a diferencia de las anteriores no es convocada como consecuencia de una ruptura al hilo constitucional, Brewer Carías , afirma que más bien es la propia Asamblea Constituyente que una vez constituida rompe con el hilo constitucional. Sin profundizar en ese aspecto tan relevante, quiero ponderar que esa Constituyente fue el producto de todo un proceso de participación ciudadana, en la cual el soberano en el ejercicio de sus derechos fue consultado y opinó de manera directa, universal y secreta.

De esa Constituyente surgió la Constitución vigente, que aún con todas las fallas, es nuestra carta política suprema, que además fue sometida a un proceso de referendo que le permite su legitimidad y su validez como modelo para la construcción de nuestra sociedad. Hoy más que nunca los Venezolanos debemos reflexionar sobre el valor que como ciudadanos, en lo individual y en lo colectivo, le damos a esa Constitución que ha sido el producto de un legítimo proceso de consulta popular, es el momento de recordar la advertencia que nos hacían nuestros ancestros en el manifiesto de 1858 cuando advertían que una Constitución era solo un libro sin vida y sin eficacia, salvo que hubiera un reconocimiento a la misma como expresión del espíritu del pueblo y que respondiera a la realidad de los tiempos, por lo tanto ¿qué valor le damos a nuestra Constitución?.

La respuesta a esa pregunta es determinante para poder defender pacíficamente los principios contenidos en la Constitución vigente y moralmente exigir el respeto que se merece el pueblo soberano que un 2 de diciembre de 2007 participó en otra consulta legitima y rechazó por decisión de la mayoría una reforma constitucional, la cual a última hora y corriendo se ha impuesto mediante leyes orgánicas, dictadas con una extraordinaria celeridad y sin una consulta pública incluyente y masiva; de esa forma se pone en duda la afirmación de nuestros ancestros en 1858 cuando afirmaron que es la Nación el árbitro de su propia suerte.

Carlos R.

Fuente:
(1)GIL FORTUL, José. HISTORIA CONSTITUCIONAL DE VENEZUELA. Tomo II. Pág 131. 1977
(2)BREWER.CARIAS, Allan. HISTORIA CONSTITUCIONAL DE VENEZUELA. Tomo II. Pp. 367-369. Editorial Alfa. 2008

No hay comentarios: