viernes, 8 de octubre de 2010

PJ activa Parlamentarismo de Calle.

Se aplaude el anuncio que hiciera Primero Justicia el 6 de octubre de 2010 (http://www.primerojusticia.org.ve/noticias.php?ID_NOTICIA=821) de arrancar desde ya con el Parlamentarismo de Calle, que hasta la fecha ha sido el instrumento político que el Parlamento ha utilizado para que se pueda sostener que las leyes dictadas han contado con la participación ciudadana a través de la consulta legislativa.

El origen de ese Parlamentarismo de Calle está en el artículo 211 de la Constitución Nacional, que consagra la posibilidad que tienen los ciudadanos de ser consultados por parte de la Asamblea Nacional o de la Comisión Parlamentaria correspondiente sobre un proyecto de ley determinado. Además, ese artículo señala que los representantes de la sociedad civil organizada tendrán también el derecho de palabra en el proceso de discusión de las leyes, quedando su regulación en el Reglamento interno.

El Parlamentarismo de Calle no es otra cosa, que el nombre de marketing que le dieron al ejercicio ciudadano de ser consultados sobre un proyecto legislativo; esta iniciativa que lanza públicamente Primero Justicia a través de sus parlamentarios electos, constituye una extraordinaria oportunidad para formalizar los nexos entre electores y elegidos en el circuito respectivo para ejercer de manera directa el ejercicio de una democracia representativa en la cual el ciudadano elector, pueda ejercer un control sobre su representante y éste pueda rendir cuentas sobre su gestión, contribuyendo así con rescatar los valores de la democracia en el país.

Hablamos de un representante cuya función es promover el debate legislativo y participar en la aprobación de leyes, además de ejercer un control sobre la gestión de los demás órganos del poder público nacional a través de la rendición de cuentas anuales y las investigaciones que realicen en el ejercicio de ese control sobre los órganos del poder público.

El anuncio del parlamentarismo de calle, es una estrategia política que desarrollada adecuadamente no sólo permitirá fortalecer ese lazo entre elector y elegido, como ya lo indiqué, sino que también contribuirá de manera sustancial con rescatar el debate plural e incluyente, porque si el diputado respectivo logra crear canales bidireccionales con sus electores, podrá perfectamente hacerles sentir representados en sus intereses cuando en el uso de su derecho a debatir exprese una postura, someta a consideración un punto, apruebe o rechace un proyecto de ley o bien cuestione una memoria y cuenta.

El éxito de esta estrategia, a mí juicio, está condicionado al compromiso real de los elegidos y electores por informar y ser informados, a la metodología de consulta e información que se utilice y a la sinergia que pueda operar con el tiempo. Sabemos que no será fácil el ejercicio de la actividad parlamentaria, pero independientemente de tal realidad, el simple hecho de contar con un diputado electo popularmente, y que en el ejericicio de sus funciones pueda activar el Parlamentarismo de Calle, es una extraordinaria oportunidad para recuperar la buena política -por así decirlo- y para promover el encuentro con el ciudadano en la tarea compartida de retomar los valores básicos de la democracia.

Sin duda el 26S nos brindó una oportunidad para incorporarnos en la tarea de recuperar la tolerancia, la pluralidad y legitimidad en el debate parlamentario, y la inclusión de las distintas posturas en ese mismo debate. Es nuestro compromiso saber identificar las oportunidades y aprovechar estas oportunidades en beneficio de la paz social y de la construcción de un país que simplemente funcione para todos por igual.

Carlos R.

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