lunes, 11 de octubre de 2010

No hay ley que las regule pero las Comunas recibien recursos y se van constituyendo

Con fecha 10 de octubre de 2010, El Nacional destaca el siguiente reportaje sobre Las Comunas, en la cual presenta a Rosa Contreras integrante de una comuna piloto que está ubicada en Carapita, y que se llama Victoria Socialista y es una de las 52 que recibió en junio 924.447 bolívares fuertes para arrancar las operaciones del banco comunal. Ella está contenta y ajetreada.

La sede del Banco de la Comuna, en el que ella es miembro del comité de aprobación, está en el módulo de multifunciones de Fundacomunal, frente a la estación del Metro de Caracas, en Carapita. Es un gran edificio de concreto, en el que refugiaron a 150 familias que quedaron damnificadas por las lluvias de las últimas semanas. En el sitio entra y sale gente con bolsas de ropa y zapatos; afuera hay hileras de baños portátiles.

En una oficina impregnada por el trajín, en la que acopian colchones para los afectados, hay avisos que la identifican como la sede de la institución bancaria. En apariencia es precaria, pero tiene muchos recursos otorgados por el Fondo de Desarrollo Microfinanciero ­adscrito al Ministerio para las Comunas­ que están depositados en una cuenta del Banco Bicentenario.

Contreras recuerda que desde 2008 maceraban la idea de fusionar los consejos comunales de su sector con la intención de convertirlos en comunas. Comenzaron con 6, que se unieron para solucionar un grave problema de infraestructura. "Se fueron integrando más y llegamos a 17. Hoy somos 18. Por nuestra constancia y disciplina llegamos a convertirnos en comuna en construcción", dice.

Tanto Contreras como los voceros públicos se cuidan de utilizar siempre el apellido de "en construcción" al hablar de esta figura organizativa. La razón es sencilla: saben que no existe ninguna legislación que norme su existencia. La ley de comunas fue aprobada en primera discusión este año y no tiene un reglamento redactado.

Tampoco está establecida en la Constitución. Es, hasta nuevo aviso, un modelo de participación y autogobierno ilegal.

"Están inaugurando comunas y dando financiamientos como si tuvieran personalidad jurídica. Ningún dinero público puede darse a una institución sin legalidad. Las comunas son sociedades `de hecho’ de consejos comunales", indica Gerardo Blyde, alcalde de Baruta y abogado, que formó parte del grupo Fuerza de Alcaldes por la Democracia para frenar el avance del modelo.

Aun así, como la comuna Victoria Socialista hay otras 217 formándose en todo el país y recibiendo recursos públicos de diversos organismos. El miércoles, por ejemplo, la comuna Juan 23 de la parroquia 23 de Enero de Caracas recibió 1,6 millones de bolívares fuertes de la Alcaldía de Caracas y Fundacomunal para obras de infraestructura y culturales.

El concepto, que se viene masificando desde 2007, cuando apareció definido en la rechazada reforma constitucional, ha calado en las organizaciones comunitarias aupadas por el Gobierno, en especial en los miembros de los consejos comunales que han comprendido que deben imbricarse en una nueva unidad de participación para adecuar sus proyectos al socialismo del siglo XXI y, también, a su engranaje de adjudicación de recursos.

De los consejos comunales a las comunas hay un salto cualitativo notable. Los primeros permiten al pueblo organizado gestionar recursos para solucionar problemas de las comunidades. La comuna es, claramente, "una entidad local socialista" y una "nueva instancia de gobierno territorial", de acuerdo con lo estipulado en la ley de comunas. Es la más depurada figura de la preeminencia de lo colectivo sobre lo individual, de lo que el Gobierno llama "nueva ética socialista".

Contreras cree que también hay una diferencia: "En la comuna se erradica el individualismo. Mi lema es `de todos y para todos’. Ahora entendemos que tus problemas también son míos, más allá de la poligonal de cada consejo comunal".

Isis Ochoa, ministra para las Comunas y Protección Social, afirmó en mayo de 2009 que a través de las comunas el pueblo organizado irá trabajando en la construcción de "un nuevo modelo político-territorial" que permita la migración de las competencias de la administración de lo público hacia las comunidades. Esto a pesar de que los cambios en la división político-territorial son una materia reservada para reformas constitucionales.

Un atajo
Una cadena de decre- tos y acciones presidenciales han contribuido a que el modelo comunal avance con velocidad, sobre todo en los últimos cuatro meses.

El 31 de mayo se publicó en la Gaceta Oficial la creación de la Asociación Cooperativa Banco de la Comuna Socialista; el 9 de junio, Chávez anunció la fundación de 52 bancos de la comuna y les otorgó recursos por 48 millones de bolívares fuertes (más de lo asignado en el presupuesto nacional para la Misión Identidad, la Misión Milagro o Barrio Adentro Deportivo); el 22 de junio, la Asamblea Nacional aprobó en primera discusión y con carácter de emergencia la ley de comunas y la ley del sistema económico comunal (que retoma el uso del trueque y las monedas comunales) y, el 16 de agosto, se creó la Comisión Presidencial para el Impulso de las Comunas.

La revisión de estas fechas demuestra que antes de que fuera discutida y aprobada la legislación, ya Chávez había otorgado abultados recursos a las comunas. Lo hizo amparado en el decreto del 31 de mayo, que asume que el banco es una asociación inscrita en la Superintendencia Nacional de Cooperativas, aun que el artículo 1 establece que su finalidad es otorgar financiamiento a los proyectos "de los consejos comunales y las organizaciones del poder comunal que hacen vida en las comunas", que ­como ya se ha dicho­ no existen formalmente. Peor aún, los límites de los conceptos "comuna" y "banco comunal", entre otros, ni siquiera habían sido definidos por los parlamentarios.

Un gran promotor del modelo es el propio presidente Chávez, que se embarcó en una especie de "tour comunal 2010" en el último mes: visitó las comunas Antonio López en Guárico y Villas de San José en Lara; estuvo en Tinaquillo, Cojedes, donde dijo que había tres comunas armándose y también fue al Bosque Tobías Lasser, en Caracas, donde se preparan para dar el brinco a esta "unidad geohumana".

Chávez ha repetido que la comuna es la célula del socialismo. Si existiera tal cosa como un hematólogo comunitario, le daría la razón.

Su interés por la "nueva geometría del poder" (uno de los cinco motores revolucionarios) está influenciada por la tesis de que el territorio es político y estratégico, como lo sostiene la Geografía Radical propuesta por Ricardo Menéndez, hoy ministro de Ciencia y Tecnología.

Por eso va mucho más allá con las comunas. "Una comuna agregada con otra va conformando los distritos motores.

Tiene que haber un comando en cada comuna y luego un comando nacional de comunas".

Blyde considera que esta propuesta afectará al individuo y sus necesidades: "Para lograr un control más efectivo, el Gobierno promoverá la unión de comunas y de esta manera los intereses individuales quedarán desdibujados, al final de la escala, y privarán los intereses colectivos. Es la concepción marxista. No digo que sea buena ni mala, pero es distinta a nuestra Constitución".

Utilitarias
La comuna en la que participa Rosa Contreras va a abrir cuatro empresas de propiedad social: una herrería, una bloquera, una carpintería y una panadería. Ya refaccionaron una carretera y la valla de la obra dice que fue realizada por la comuna Victoria Socialista. Por ahora, aunque ella y todos los que la acompañaban visten de rojo, la figura tiene talante utilitario.

Así pasó con los consejos comunales. Una encuesta de la UCAB para el Centro Gumilla, hecha entre 2007 y 2008, demostró que 70% de los problemas que impulsan la participación de la gente está asociado a la vivienda y sus servicios. Isis Ochoa lo reconoció en una entrevista en mayo de 2009. "Si no hay proyectos para la vivienda, la gente no se motiva. Las comunas y los consejos comunales no pueden ser organizaciones clientelares", lamentó.

Igual que en los consejos comunales, las comunas tampoco tienen mecanismos externos de contraloría y de sanción, establecidos en la ley. La administración de los recursos de las comunas corresponde a sus miembros. "No hay mayor verdugo que la comunidad", asegura Contreras.

Afirma Blyde que ahora se vende la cara más atractiva de las comunas, ofreciendo dinero para proyectos, pero más adelante se verá que se trata de un gran sistema de control del ciudadano porque, entre otras cosas, el que no sea socialista no cabe en la comuna. "Si tú eres chavista esto no importa, pero si no lo eres esta discriminación importa mucho. En los consejos comunales el ciudadano decide participar; en cambio, las comunas se forman y arropan al que quiera y al que no".

No hace falta que Contreras diga "patria, socialismo o muerte". El proyecto de ley no deja dudas: el artículo 38 señala que el plan comunal de desarrollo debe "darle concreción a los lineamientos plasmados en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación". Y este documento indica que se busca orientar a Venezuela "hacia la construcción del socialismo del siglo XXI".

Enredo práctico
El artículo único de las disposiciones transitorias de la ley establece que para el año 2011 las gobernaciones y alcaldías deben designar apartados presupuestarios a las comunas. Blyde afirma que el próximo mes los concejos municipales aprobarán el cálculo de ingresos y egresos para el año que viene y todavía la ley de comunas no ha sido sancionada por la Asamblea Nacional ni el Ejecutivo ha redactado el reglamento.

"A pesar de los menguados ingresos de muchos municipios, tendrán que asignarles presupuesto, pero ni siquiera sabemos de cuánto", dice Blyde. La ausencia de la ley también podría perjudicar el modelo que promueve.

Otro enredo podría ser el solapamiento de funciones entre las alcaldías y las comunas, porque de acuerdo con las funciones asignadas por ley éstas tendrán un medio alternativo de justicia y también podrán diseñar planes de seguridad y defensa, entre otros.

Es decir, un mundo paralelo y autogobernado.

Carlos Romero, abogado y autor del libro Comunas vs municipios (2010), ha dictado 18 charlas sobre el tema.

Asegura que el enfrentamiento entre estas dos organizaciones es inevitable, porque en las comunas hay brazos ejecutores que no tienen relación con el municipio. "Las cartas comunales, por ejemplo, pueden contener directrices contrarias a las ordenanzas municipales. ¿Qué debe, en este caso, acatar el ciudadano? Esto va a mellar la imagen de los municipios y en las elecciones de 2012 la gente sentirá que no vale la pena elegir a los alcaldes si no tendrán capacidad de acción".

Agrega Romero que el principal temor que ha detectado en sus charlas es que el proyecto de comunas sea el inicio de la instauración de un Estado comunista.

Contreras, que está dedicada 100% a su comuna sin ningún tipo de remuneración, se desmarca de la controversia y cree, más bien, en la coexistencia pacífica: "Yo no pienso que las comunas sustituyan a las alcaldías y gobernaciones porque las personas que allí trabajan poseen un conocimiento técnico que nosotros no tenemos y eso no puede dejarse de lado".

Romero asegura que la primera reacción de la gente es pensar que deben repetir el proceso de formación de los consejos comunales para embarcarse en el nada fácil proceso de crear una comuna. "Pero luego, al leer el proyecto de ley, comienzan a ver el entramado y se asustan porque consideran que es la implantación del Estado comunista".

Fuente:

No hay comentarios: