viernes, 4 de junio de 2010

SOBRE NUESTRA CULTURA DE PARTICIPACIÓN

Nuestra cultura participativa.

Imaginemos una ciudad en cualquier parte del país, desde el gobierno de esa ciudad se convoca a los vecinos. (Asisten solo unas 20 personas, y quienes asisten se quejan porque la gente no se integra)

Un gobierno decide lanzar un plan para diseñar acciones de seguridad ciudadana, vinculando pueblo-policía y autoridades. En esa reunión se debe motivar a la gente a participar, y entender que de no haber organización local, el éxito de la política de seguridad dependerá de la efectividad y eficacia de los agentes policiales, principal y exclusivamente.

Como una excelente tarea de rendición de cuentas se presentan indicadores para compartir los éxitos y retos que se tienen en esta materia.

Se introduce rápidamente la metodología que se va a aplicar y al concluir la explicación.

Se abre el derecho de palabra para aclarar alguna duda sobre el tema de la metodología:

-Un ciudando dice: ¿Por qué no se toman acciones contra la contaminación ambiental de los carros que pasan por esta avenida?.

El facilitador pide que por favor lo dejen terminar, pues el tema del ambiente es general y se aspira a que esta reunión logre motivarles a organizarse para lograr enfrentar su problema inmediato, pero si destinamos tiempo al tema ambiental, perdemos el objetivo que perseguimos e irrespetamos el tiempo de todos los demás desviándonos del tema.

La primera autoridad oye a los vecinos:

La primera autoridad interrumpe y pide que se deje hablar porque hay que oir a los vecinos y así se hizo, por lo tanto las participaciones de varios vecinos fueron:

-Deberíamos hacer una campaña para que la gente respete lo público y no tome las calles y parques como sitios de baños públicos.

-Tenemos dos problemas graves, y aprovecho a expresarlo con toda honestidad, uno es el barrio que está al lado y nos genera inseguridad. Además la gente no se integra, felicito esta iniciativa, pero ¿cómo hacer para integrar a las personas?. Nuevamente felicito esta iniciativa y me excuso porque si me retiro es porque no tengo mucho tiempo para esperar al final de la reunión, ustedes saben, soy muy ocupado, pero por años he sido vocero de los problemas de acá y mira que no hemos podido hacer ninguna organización comunitaria.

-Quiero pedirle que por favor resolvamos el tema del parque que está en malas condiciones, es necesario que vengan expertos para que analicen el tema de las caminerias, flores, electricidad, yo conozco de eso pero es esencial qeu vengan rapido.

-Les cuento que aquí en la entrada robaron el otro día varios carros y ni hablar lo que en la noche hacen algunos en esta zona que es verde y abandonada.

-Hay un camión que todos los días temprano pasa por acá y es necesario que le pongan una sanción porque genera muchísima contaminación sónica.

-El agua es un problema porque dañaron una llave y ahora no entra agua al parque.

-Queremos montar un proyecto para pintar los brocales y arreglar algunas aceras.

-¿A dónde se llevan a los malandros, por qué los sueltan?.

-Felicito al gobierno porque a diferencia de otros se siente que nos oye.

Luego de 2 horas:

Entre una u otra cosa, aprovechando la presencia de la primera autoridad del gobierno respectivo, pasaron 2 horas, entre comentarios, sugerencias, peticiones, peticiones y más peticiones.

Concluídas las participaciones y sus respectivas explicaciones concluyó la reunión luego de 3 horas. Una señor a luego se acerca a uno de los representantes del gobierno de la ciudad y le dice:

-Excelente reunión, pero entonces ¿qué hay que hacer?

Analizando la reunión:

Si analizamos fríamente este ejemplo que lo extraigo de la realidad, puedo concluir lo siguiente:

1.- Invertimos más del 60% en pedir, en proponer ideas, en plantear los problemas generales, en buscar ser identificado como poseedor de una buena estrategia y en felicitar o criticar la gestión.

2.- Nadie dijo “podemos” hacer, “la organización comunal puede contribuir…”.

3.- Con la presencia de la máxima autoridad, la gente siente la necesidad de expresarse, y de que le escuchen, pero se hablan de tantas cosas, que se pierde la capacidad de dar respuesta a un solo tema o profundizar en un solo tema.

Una cultura participativa:

El derecho a la participación existe, pero una participación sin organización, sin estructura no funciona efectivamente porque se pierde en el mar de las necesidades existentes. Toda participación, para que sea efectiva debe partir a mí entender en lo siguiente:

1.- Los ciudadanos debemos aprender a aprovechar los espacios debatiendo sobre aquellas cosas que nos son inmediatas, solucionables, me explico en relación a la historia expuesta: el tema de la contaminación y el vehículo con contaminación sónica, es un tema macro, y pasa por analizar la competencia de esa autoridad en esa materia, porque dependiendo de eso tendrá o no capacidad para solucionar la situación.

2.- La agenda de una reunión con los ciudadanos debe ser clara por parte de los organizadores, o se buscar lograr armar un plan o se busca compartir con los vecinos sobre todos los temas. Son dos cosas totalmente diferentes y ambas perfectamente viables. Si no está claro el objetivo, saldrán contentos aquellos que sintieron que la cosa era para informar, y aquellos que sintieron que la cosa era para organizarse, pero en la realidad, la reunión sirvió para todo menos para concretar los pasos a seguir y explicarlos claramente.

3.- Ni la autoridad, ni su equipo, explicaron a los vecinos que la metodología a seguir buscaba identificar los problemas de la comunidad para lograr sistemáticamente y en conjunto con ellos abordarlos y buscarle soluciones. Esos problemas tal vez coincidan o no con los que han expuesto.

En conclusión:

No hay regla única para participar. La participación debe permitir la flexibilidad y la libertad para hablar.

No se puede negar el derecho a participar, a nadie, pero si se puede reglar ese derecho a participar, respetando el derecho de todos y orientado hacia el objetivo de la reunión, porque es la única manera de materializar resultados y con ello, hacer sentir que la participación tiene sentido.

Las autoridades deben escuchar a sus vecinos, pero deben contribuir en la formación ciudadana para orientar mejor y más efectivamente la participación ciudadana.

Siento que la participación ciudadana se ve como algo que es una actividad simpática, pero aún las autoridades no han entendido que participar implica entender que el debate de lo público ya no es exclusivo de los partidos, ahora es de los partidos y de los ciudadanos, por ello deben encontrarse espacios para que se encuentren y busquen conicidencias.

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