martes, 8 de junio de 2010

¿Comuna en Gramoven?

Con fecha 8 de junio de 2010, El Universal informa que con once empresas y un núcleo endógeno como caballitos de batalla, en Gramovén (Catia) el Gobierno está por fundar la primera comuna urbana, un bautizo que probablemente tendrá lugar incluso antes de que aparezca la Ley de las Comunas, cuyo proyecto tiene ya más de un año en discusión.

Y aunque sus motores de sustentabilidad serán estas empresas, la comuna la formarán todos los 50 mil habitantes de Gramovén y reunirá a los 41 consejos comunales de la zona. La comuna es también una división territorial, pero no es solo ni principalmente eso: la idea es que todas las ganancias que produzcan estas empresas, manejadas por los vecinos, sean empleadas para satisfacer las necesidades de la propia comuna, es decir, de todo Gramovén.

Para Agustín Torres, habitante del sector, la autosustentabilidad es la clave para que esta primera experiencia tenga éxito: "De ideología no vamos a vivir, y por eso surgió la iniciativa de crear estas empresas de propiedad social directa. En principio serán financiadas por el Gobierno, pero la idea es que muy pronto comiencen a dar ganancias, ganancias que se invertirán en las muchas necesidades que tiene la zona".

Aparte de las empresas que existen en las 16 hectáreas del núcleo de desarrollo endógeno Fabricio Ojeda, en diferentes lugares de Gramovén (sobre todo en los 15 mil metros cuadrados de los antiguos galpones de Coca-Cola) se piensa instalar 11 empresas de diferente tipo.

Cuatro (una productora de bloques, una herrería, una carpintería y una de cultivo urbano) ya están en funcionamiento, mientras que para la panificadora se recibieron 1,3 millones de bolívares fuertes y se está acondicionando. También instalarán una empresa de rotomoldeo (polímeros plásticos para hacer envases), una de cepillos ecológicos (las cerdas se harán con envases plásticos desechados), una de carpintería sintética, una bloquera ecológica (los bloques se fabrican a partir de cualquier tipo de arena siempre y cuando tenga un diez por ciento de arcilla), una productora de ladrillos y una fábrica de material monomásico con capital mixto (portugués y venezolano).

Torres explica que dos de las cuatro empresas hoy activas arrancaron sin esperar el financiamiento, lo que para él es prueba de eficiencia: "Esa es la clave, la eficiencia. Estamos tratando de cambiar un modo de producción, estamos luchando contra un sistema, (el sistema capitalista), que tiene fortalezas, y para que tengamos éxito tenemos que demostrar que podemos ser más eficientes en la manera de producir".

Otra lucha que lleva adelante como articulador de esta comuna es para que todos gocen de beneficios laborales: "Ya me devolvieron un proyecto para una carpintería porque incluía las prestaciones de los trabajadores, pero igual defenderé esa idea en el próximo comité".

Y es que para él el tema de las comunas es tan revolucionario ("el verdadero poder popular") que todavía hay resistencia dentro de algunos sectores, "infiltrados del Estado burgués". Eso explicaría por qué, por ejemplo, todavía no ha sido aprobada la ley que da personalidad jurídica a las comunas.

Cosas por ajustar

Aún faltan cosas que arreglar. En la bloquera, Adrián Banesca explica que en vez de 2 mil bloques diarios están fabricando 6 mil semanales por la escasez de cemento, y los obreros, que ganan entre Bs 600 y 800 semanales, comentan que aún no tienen seguro ni prestaciones.

En cualquier caso, es mucho más de lo que existe en Tacagua Vieja, la comuna inaugurada hace casi dos años y de la que no se han tenido más noticias (ni siquiera se permite el acceso de la prensa al lugar). "Eso es un cascarón vacío, un zapato sin pie. Esta sí será una comuna de verdad, integrada por las 12 mil familias y casi ocho mil viviendas que hay en Gramovén", se entusiasma Torres.

Porque aunque no se produzcan 14 mil sino 6 mil bloques semanales, éstos son donados en total a la comunidad (el cemento y la arena, a su vez, fueron donados por el Plan Barrio Tricolor). Y aunque no tenga seguro ni prestaciones y haya pasado meses trabajando como vigilante sin cobrar, Luis Uzcátegui, obrero en la bloquera, tiene ahora la satisfacción de que labora por su comunidad, por su gente, por el lugar donde siempre ha vivido.

Algunos, sin embargo, tienen sus dudas. José Uzcátegui, habitante de Nuevo Horizonte, afirma que allí las necesidades son tan grandes que no van a ser resueltas con unas cuantas empresas: "Mira: el consejo comunal Luz y Esperanza ha recibido nada menos que diez millones de bolívares fuertes (más de lo que han recibido todas las once empresas de la comuna juntas) y apenas han hecho arreglos en tres calles de la parte baja. El problema es demasiado grande para atacarlo con pequeñas iniciativas".

Fuente:
http://www.eluniversal.com/2010/06/08/ccs_art_comuna-nace-entre-du_1926645.shtml

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