domingo, 18 de abril de 2010

Varias opiniones sobre la Guerrilla Comunicacional: Lucien, Vries y Monseños Porras.

El Diario La Verdad con fecha 17 de abril de 2010, registra un reportaje en el que tres personas analizan la Guerrilla Comunicacional.

OSCAR LUCIEN:

“Ya no exigen buenas notas, sino buena puntería”, expresa Rayma en una de sus caricaturas que publica en El Universal, a propósito de la juramentación de las guerrillas comunicacionales, cuyo objetivo inicial sería la intimidación, con una serie de elementos históricos que imitan los Comités de Defensa de la Revolución Cubana, y desde el punto de vista semiológico representan la creación de un “universo simbólico de exterminio”, señala Oscar Lucién, investigador de la comunicación.

Advierte Lucien que con el slogan “prepárate, apunta y crea” se apela a un juego de palabras que no promociona precisamente la cultura de la paz, al igual que los murales que en la página www.guerrillacomunicacional.blogspot.com invitan a pintar con plantillas en la vía pública a un Simón Bolívar con capucha roja y figuras de ametralladoras armadas con brochas, lápices, cámaras fotográficas y de video y micrófonos. “Es contradictorio un Gobierno que prohíbe los juegos bélicos y organiza a menores de edad como guerrillas".

Pero este reclutamiento de niños y adolescentes para servir a un proyecto político-ideológico no es nada nuevo. El especialista en comunicación se remonta a la Alemania de Adolf Hitler, en la que a través del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores impartían entrenamiento militar e ideológico a los jóvenes, con el fin de lograr una obediencia hacía el nacional socialismo que diera como fruto un hombre nuevo.

“Solo quítale la palabra ‘nacional’ y de resto es prácticamente lo mismo. La misma retórico discursiva y la misma lógica totalitaria con la que convencen a un grupo de jóvenes de que son poseedores de la verdad única y deben difundir esa verdad en defensa del socialismo del siglo XXI -en este caso- y la formación del hombre nuevo”.

Asegura Oscar Lucien que portales que promocionan la llamada guerrilla comunicacional como antes mencionado, con mensajes bien estructurados ideológicamente y plantillas de los grafitis que se deben pintar, evidencian que las supuestas herramientas que ofrecen a los jóvenes para discernir de los medios privados no son más que una “trampa” que desnaturaliza los principios establecidos en la Constitución, la ley Orgánica de Educación y la ley Orgánica de Protección al Niño y al Adolescente, en defensa de sus derechos.

El objetivo inicial esta claro y confeso: La ideologización. “Sin echar un tiro, han (los medios de comunicación) cercenado las mentes de muchos nacionales apoderándose luego de ellas y esos son los contenidos que defienden. Vamos a darles duro porque el primer territorio que invade una guerra, es la mente y todos ellos, lo saben”, señala Israel Colina en un artículo publicado el 12 de abril en Aporrea.com, donde asegura además que “la guerrilla comunicacional es quizá el arma más certera para paliar y aniquilar el desmadre sociopolítico y cultural engendrado por casi sesenta años de perversión massmediática”.

ROBERTO VRIES.

Desde otro punto de vista, Roberto De Vries, psiquiatra, comunicador social e investigador, atribuye la creación de las guerrillas comunicacionales a una “lucha de poder ideológica”, en la que la oposición tiene un “déficit” de ideas. Precisa que cuando el término guerrilla se mezcla con lo comunicacional, más que formación ideológica, se convierte en la continuación de una guerra que la revolución ha hecho desde hace varios años contra la oposición, que tiene que convertirse en guerrilla para actuar mejor ante la presión creciente de la opinión pública internacional.

“(…) Las dinámicas que se viven en Venezuela no es de una confrontación por conflicto, con lucha de justicia sino que es una confrontación por antagonismo en la que se lucha por la presencia de una verdad que no es compatible con la que tiene la otra parte. Esto quiere decir que lo de la ‘guerrilla comunicacional’ es una estrategia de confrontación en la que lo comunicacional es un instrumento y no el objetivo, en la que, pese a todo lo que se ve, se está en una lucha de verdades en la que el Gobierno intenta imponer una visión social comunista mientras que, la otra parte, no tiene nada concreto que defender o, mejor dicho, carece de unos valores básicos inconfundibles por los cuales luchar y motivar a hacerlo y que, sin duda alguna, no es la democracia ni la libertad, ni aún la justicia, porque estos valores, apartes de ser también utilizados por la revolución, no permiten mayores explicaciones”.

De Vries ofrece como premisas para lo que debería ser lo que él llama la “contraguerrilla” para neutralizar al Gobierno, la renovación y la evolución frente a la oferta de revolución; el progreso social y la prosperidad frente a la promesa del socialismo del siglo XXI; y la inclusión integradora frente a la igualdad por imposición.

Monseñor BALTAZAR PORRAS.

El primer vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Baltazar Porras, dijo que la presentación de las guerrillas comunicacionales así como las milicias bolivarianas no son más que una visión "distorsionada" de lo que es la celebración Bicentenaria.

Recomendó a los venezolanos poner todas nuestras energías en una Patria en la que quepamos todos sin ningún tipo de exclusión.

"Tenemos que formarnos, educarnos, crear una cultura de la paz, de la convivencia, el país no se construye, y la sociedad no se edifica a través de exclusión del otro, y pensar que sólo así podemos salir adelante", insistió.

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