jueves, 29 de abril de 2010

Partidos-ciudadanos y una década en el debate de la Ley de Comunas en Buenos Aires.

La Ley de Comunas en la ciudad de Buenos Aires, no se sancionó con facilidad, muchas diferencias se generó durante su debate, partiendo por el número de comunas que la ciudad debería tener la ciudad y sin obviar las implicaciones políticas para cada agrupación partidista la división que se acordase mediante la ley de comunas.

El Diario La Nación de Argentina con fecha 2 de marzo de 2001, advertía en una nota de prensa que el plazo que la Constitución de 1996 había dado para el nuevo diseño de Buenos Aires estaba a punto de terminar, específicamente concluía en octubre de ese año y las circunstancias del debate alertaba que no se cumpliría con el tiempo establecido, como de hecho sucedió.

Unas de las razones que varias notas de prensa encuentran para justificar tal retardo, se fundamentaba en el hecho de que la propia Legislatura de Buenos Aires se había conformado siete meses después a lo que ordenaba la Constitución de la Provincia.

Pero más allá de esos meses transcurridos, había un problema político de fondo que generaba divisiones entre los parlamentarios provinciales y que incluso ponía en riesgo la alianza partidista que existía entonces en el Legislativo de la Provincia.

Esta nota de prensa de La Nación, sobre el debate que se estaba dando en materia de la Ley de Comunas señalaba: “detrás de la imposición constitucional, aparece un complicado debate intestino entre radicales y frepasistas.

Cuántas comunas delimitar, cómo dividirlas geográficamente, qué presupuesto asignarles y cómo elegir los candidatos, en principio, parecerían ser los puntos más conflictivos en la relación que mantienen las fuerzas más importantes de la Alianza.
Radicales y frepasistas juran poseer "la mayor voluntad" para cumplir con los plazos constitucionales. Pero allí es donde el tema se traba: deben ponerse de acuerdo antes de bajar al recinto el tratamiento de la ley.

Nadie quiere regalar espacios políticos. Si descentralizar significa dividir un poco el poder, pues entonces no hay fuerza política que acepte graciosamente la concesión de ese poder al otro partido. Yeso es lo que se discute dentro de la Alianza.
Ahora, el peligro que encarna la prolongación del debate es la posibilidad de no respetar los tiempos previstos por la Carta Magna.”

Y resalta la nota de prensa que el interés de los radicales para que rápidamente se aprobara la ley de comunas, estaba basado en la premisa de que el partido tenía "una buena estructura partidaria en los barrios y en eso supera al Frepaso".

Los radicales -junto con los diputados de la oposición- acusaban a Aníbal Ibarra, Jefe de Gobierno de la Provincia de entorpecer el debate. Algunos legisladores argumentaban por ejemplo que a Ibarra no le convenía “pelear contra el aparato radical. Por eso daba tantas vueltas".

Los ibarristas poseen otra explicación. "Lo que él pretende es que esto se discuta antes en los barrios. No quiere imponerle una división a la gente. La ley de comunas es demasiado importante para el futuro de la ciudad como para que los vecinos no tengan la posibilidad de opinar. Ibarra va a hacer con las comunas lo mismo que hace actualmente con el Plan Urbano Ambiental: llevarlo a los centros de gestión y participación y ponerlo al alcance de todos antes de elevarlo al recinto".

Con fecha 23 de agosto de 2001, El Clarín, trae otros argumentos importantes de compartir y que reflejan las posturas en el debate que se dio durante el intento de sancionar la Ley de Comunas para Buenos Aires:

-El presidente del bloque de diputados porteños de la UCR, Cristian Caram, aseguraba que el tema no estaba instalado en la sociedad. Y que además no tenían los 40 votos.

- Según Jorge Argüello, titular del bloque Encuentro por la Ciudad, las dificultades para aprobar la ley de comunas las puso Ibarra: "El tema lo hizo caer el jefe de Gobierno. Desde hace tiempo evaluó que era peligroso someterse a una votación zonal, porque su gestión es de mala a pésima".

-Jorge Srur, de Nueva Dirigencia, afirmó que "hubo actitudes sistemáticas de ''patear'' el tema y no tratarlo".

-Eduardo Valdez, del bloque justicialista, el fracaso en la sanción de "la prometida ley" se debió a que en 2000 "Ibarra impidió que saliera, porque él no quería comunas ni elecciones durante este año".

Ahora bien, todo el debate que se había dado desde el año 1996, tiene un giro importante provocado por los hechos políticos y sociales que ocurrieron en Argentina en el año 2001, pues desde esa fecha la propuesta de la Ley de Comunas involucró con mayor presencia a los ciudadanos en el debate a través de las Asambleas que se fueron creando en el marco de la crisis vivida en el 2001.

El trabajo publicado bajo el No. 52 por el Instituto de Arte Americano e Investigación Estética, el 7 de julio de 2006, titulado: Ley de Comunas para Buenos Aires. ¿Equidad o Inequidad?, elaborado por la autora Celia Guevara señala en relación a la importancia política que revestía esta ley para el partido de la Unión Cívica Radical, lo siguiente:

“La Ley de Comunas, se separa de la presión radical a partir del 2001, y si no hubiera existido la insurrección popular y especialmente una de sus formas: la Asamblea, la Ley de Comunas no hubiera sido otra cosa que un juego político de la dirigencia.” (P.14)

La participación ciudadana incorporó un elemento de legitimidad en el debate sobre la Ley de Comunas y es así como en el año 2005 se logra acuerdos que integran los intereses políticos partidistas y de los ciudadanos, que permiten la aprobación de la Ley de Comunas.

El Clarín, con fecha 9 de mayo de ese año señalaba en relación a este proceso de incorporación del ciudadano de Buenos Aires en este debate sobre las Comunas lo siguiente:

-En el debate sobre la cantidad y distribución geográfica de las mismas, participaron más de 7.500 vecinos en 46 reuniones en los barrios de buenos aires.

-Luego de esa participación una junta mixta trabajaron en una propuesta que fuera el producto de esas reuniones y así se logró la aprobación general, que luego a través de una comisión especial, terminó de pulir los 51 artículos que finalmente tuvo la ley.

Y sobre la aprobación de la Ley de Comunas la nota de prensa del Clarín del 9 de mayo 2001 señalaba: los 51 artículos aprobados fueron por amplia mayoría. Se sabía que ningún diputado se iba a oponer a algún punto central de la norma, ya que estaban basados, precisamente, en los pedidos de la gente. De hecho, unas cien personas (la mayoría de la agrupación Vecinos del Encuentro) observaron la sesión, con carteles que decían "Comunas: sanción ya".

El 1 de septiembre 2005, en un portal web argentino de nombre señalaba lo siguiente que podría catalogar como un resumen de todo el proceso que sufrió la discusión sobre la Ley de Comunas:

“El acuerdo se logró luego de dos intentos frustrados y muchas negociaciones. La idea era que todos los sectores salieran ganando algo, y así fue. El número de comunas establecido coincide con el proyecto presentado por el diputado Milcíades Peña (Confluencia) y es muy cercano a la propuesta del kirchnerismo que quería 16 comunas (actualmente son 16 Centros de Gestión y Participación, generalmente conocidos como CGP's); la fecha de elecciones -aunque no se determinó taxativamente- no será este año como quería el macrismo y podría ser en el 2006 -como postulaba el ibarrismo, la izquierda y sectores independientes- o en el 2007 -como le gustaría a los K-; y se dispuso un tope presupuestario transitorio como pidió el macrismo.

Luego de un profundo y arduo trabajo realizado por los miembros de la Comisión de Descentralización que preside el diputado Roy Cortina (Partido Socialista) por el cual se visitó todos los barrios para debatir el contenido de la ley, el 30 de noviembre del año pasado la iniciativa fue aprobada en general (50 votos a favor y una abstención) y ese mismo día se creó una Comisión Especial que tenía 120 días para lograr el consenso definitivo.

El noventa por ciento del contenido no era lo complicado, y eso quedó evidenciado desde un primer momento. Lo difícil era dejar los intereses partidarios de lado y avanzar con el horizonte puesto en el bien común. “

Esta breve reseña demuestra como una propuesta que nació desde el gobierno y que se concentró en el debate político partidista buscando satisfacer los intereses que aparentemente existían tras la nueva organización territorial de Buenos Aires, terminó involucrando a los vecinos, y con ellos lograron profundizar el debate y llevarlo a feliz termino. Lo importante a destacar es como un tema como este se debatió con los vecinos y se garantizó que los cambios no alteraran entre otras cosas su identidad con los límites de los barrios.

Fuentes:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=115204

1 comentario:

Julio César Fernández dijo...

Muy buen ejemplo de que puede operar la democracia a la hora de la gestión politica y articulada con el pueblo.
Mi blog:
http://www.debatepopular.blogspot.com